Autopista

000 AutopistaVenturi

 

000 AutopistaVenturi

“La autopista se ha introducido con tal fuerza en nuestras vidas que nunca volveremos a ser los mismos. La nueva tecnología ha penetrado tan profunda y extensamente en nuestra cultura que ninguno de sus aspectos ha quedado sin afectar. Cuando nuestra red de autopistas sea tan obsoleta tecnológicamente como las murallas de la ciudad medieval, los restos de tostadoras aerodinámicas, los chaletitos o los supermercados A & P, darán fe de haber sido un producto cultural y su difusión símbolo de un sistema de vida. Los artistas, al integrar en nuestra tradición cultural la autopista y lo que va con ella, nos ayudan, a través de su versión, a vernos a nosotros mismos tal como realmente somos. Una exposición sobre la autopista, al documentar esta asimilación artística, forma parte del ciclo del progresivo conocimiento de nuestros propios objetos.

En la ciudad tradicional, las calles hicieron más que producir movimiento. Dieron abrigo y espacio a actividades urbanas como mercados al aire libre, terrazas de cafés y tertulias en la esquinas. Generaron el suelo urbano, proporcionando una fachada a la calle, y determinaron los valores del suelo y los niveles de desarrollo al dar a algunas partes de la ciudad más accesibilidad que a otras. Sirvieron de canales de comunicación para los usuarios de la calle, comunicando mensajes tan prosaicos como “Gire a la derecha” y “Compre jabón” y tan profundos como el dogma de la Asunción en la puerta de la catedral. Si una ciudad es una obra de arte, que expresa y simboliza en sus formas construidas el significado cultural de la sociedad, será entendida como tal gracias a las calles.

Hoy, la expansión de la función del movimiento no ha hecho más que barrer casi todos los demás usos. Es, sin duda, difícil para nosotros encontrar un equivalente de la calle como espacio para vender, mirar y reunirse, a menos que lo encontremos en el paseo en automóvil de los jóvenes el sábado por la noche entre los restaurantes drive-in de la ciudad  y los lugares de reunión y cita que se celebran en los aparcamientos que los rodean. Pero, a partir de la producción masiva del automóvil y especialmente desde el final de la II Guerra Mundial, la autopista se ha convertido en el gran constructor de la ciudad, alterando la forma de todas las ciudades, dando lugar, como adaptación más característica, a una nueva ciudad denominada despectivamente “dispersión urbana”. Y la función de la comunicación se ha trasladado de su situación originaria en la calle principal del centro de la ciudad a la autopista urbana, donde circula más gente y donde la comunicación se ha desarrollado con unas características especiales para poder llevar a un conductor que se mueve a 80 kilómetros por hora en una complicada máquina.”

(Denise Scott Brown y Robert Venturi: “Aprendiendo de todas las cosas”. 1971)

Be the first to comment on "Autopista"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*