Berenice Abbott

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Nació en Springfield (Ohio) pero con apenas veinte años se trasladó a la ciudad de Nueva York donde entró en contacto con los círculos intelectuales que tenían el Greenwich Village como epicentro. Su vocación artística todavía no estaba definida lo que le llevó a trabajar en campos tan diferentes como el teatro o la escultura. En esta primera estancia neoyorquina, Berenice Abbott conoció a personajes tan influyentes en la cultura de su época como Eugene O’Neill o Man Ray.
 
En 1921, Abbott se afincó en París en un momento de recuperación de la vanguardia artística tras el final de la I Guerra Mundial. En un primer momento siguió siendo la escultura su modo de expresión básico. Sin embargo, en 1923 entró a trabajar en el estudio de su amigo Man Ray iniciándose en el mundo de la fotografía que ya no abandonaría hasta su muerte.
 
1926 es un año clave en la trayectoria de Berenice Abbott al decidir emprender su carrera en solitario. Fue una etapa de continua investigación formal que culminaría con una extraordinaria galería de retratos con los grandes intelectuales del París de entreguerras como protagonistas.
 
En 1929, Abbott regresa a Nueva York y se encuentra con una ciudad en plena metamorfosis. Es la época de construcción de los grandes rascacielos y puentes que todavía conviven con el “primer” Nueva York. Fascinada por la coexistencia de lo viejo y lo nuevo, así como por la gran megalópolis que estaba naciendo, Berenice Abbott realiza su serie más conocida: “Changing New York”.
 
A partir de 1932, abandona Nueva York y comienza a recorrer Nueva Inglaterra, el Medio Oeste y el sur de los Estados Unidos en busca de la Norteamérica más profunda. La culminación de esta época llegará ya en la década de los 50 cuando Berenice Abbott se proponga un proyecto casi épico: documentar gráficamente la Ruta 1, la inmensa carretera que atraviesa los Estados Unidos desde Fort Kent (Maine) hasta Key West (Florida).
 
Uno de los rasgos más definidores de Berenice Abbott fue su carácter inquieto e inconformista. Quizás por ello, a partir de 1958 da un giro inesperado y sorprendete a su carrera, abandona los exteriores e inicia su colaboración con el Instituto de Tecnología de Massachussets para documentar con su cámara todo tipo de fenómenos científicos.
 
Lejos de la frialdad que podría esperarse de estas fotografías científicas, Berenice Abbott supo conjugar magistralmente el rigor y la objetividad, con la elegancia y la experimentación técnica y visual.
 
Aunque mantuvo su actividad fotográfica, las últimas décadas de la vida de Abbott, hasta su muerte el 9 de diciembre de 1991, ya no volverían a ver grandes proyectos.
 

BERENICE ABBOTT en Commercegraphics.

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James Joyce, París, 1928
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Cycloid, Massachusetts, 1958-1961

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