Edward Sheriff Curtis

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Conocer la vida y la obra del fotógrafo norteamericano Edward Sheriff Curtis (Wisconsin, 1868 – , Los Angeles, 1952) supone entrar en contacto con un fenómeno donde se funden plenamente una vida aventurera y una auténtica pasión por la fotografía. A ello se suma que el objeto de su fotografía se centró, en exclusiva, en la vida y costumbres de las tribus indias norteamericanas, en un momento en que se iniciaba tanto su desaparición, como su aculturación o asimilación bajo la influencia y la presión (casi siempre violenta: véase, entre otros, la masacre de “Wounded Knee”, 1891, contra los indios Lakota, estado de Dakota) de la cultura norteamericana occidental. En los años en que Curtis entra en contacto con las tribus indígenas norteamericanas (finales del siglo XIX) su población había quedado reducida a 40 mil personas, de un millón y medio de individuos estimado en el siglo XVIII.

Su afición por la fotografía surge tempranamente —a la vez que su pasión por la vida salvaje al aire libre—, en los viajes, a caballo y en canoa, que realiza, a sus siete años, con su padre (Johnson Asahel Curtis), granjero y  predicador, atendiendo a su dispersa parroquia de Cordova (Minnesota). En esos años llegó a construir su propio aparato fotográfico a partir de un manual de técnica fotográfica (“Wilson´s photographics”). La mala salud de su padre —secuela de su participación en la Guerra de Secesión— le obligará a trabajar (entre 1885-87) como vigilante de prisiones y de peón en el ferrocarril. Tras morir su padre —Edward tiene 20 años— e instalado en territorio del estado de Washington, tiene que ocuparse de su familia, trabaja en varios empleos y se compra su primera cámara de fotos.

En 1892, tras su matrimonio con Clara Philips, Edward se instala en Seattle y abre un estudio de retratos fotográficos, asociado con Thomas Guptill. Por entonces conseguirá que tres de sus fotografías, dedicadas a la tribu indígena local Squamish sean galardonadas con un Gran Premio Nacional, hecho que le impulsará a seguir su camino de fotógrafo.

Durante un viaje a las montañas de Washington conoce a los naturalistas y etnólogos Hart Meriam y Bird Grinnel, que le animan a unirse a la “Expedición Harriman”  con destino a las costas de Alaska y durante la que recopilará numerosos testimonios fotográficos sobre la vida de las tribus locales (unas 5000 fotografías).  Esta experiencia y su estancia, durante el verano de 1900, en poblados de tribus Algonquines y Pies Negros, le llevará a plantearse un proyecto más profundo sobre el tema de las tribus indias. Empieza ya a ser conocido por el gran público gracias a los artículos que le dedican los periódicos, ilustrados con sus fotografías. Entre 1901 y 1904, realiza amplias series fotográficas de diversas tribus indias, principalmente de California y Colorado.

Comienza a buscar apoyos para su gran proyecto, que busca recopilar ampliamente las tradiciones y las creencias que aun pervivían de las tribus todavía no asimiladas por la cultura neo-americana. Para ello consigue el apoyo de Frédérick Webb Hodge y William Henry Holmes, miembros del “Smithsonian Institut of American Ethnology”. También recibe la ayuda y el apoyo del presidente Théodore Roosevelt, impresionado por su obra, y del magnate John Pierpont Morgan. Con todos esos apoyos y sobre todo con el de Morgan, conseguirá publicar, en 1906, los 500 ejemplares (de 20 volúmenes) de su obra titulada  “Los indios de América del Norte” (“The North American Indian, being a series of volumes picturing and describing the Indians of the United States and Alaska, written, illustrated and published by Edward S. Curtis, edited by Frederic Webb Hodge, foreword by Theodore Roosevelt, field research conducted under the patronage of J. Piermont Morgan, in twenty volumes. “). La obra cuenta con 2500 fotografías (seleccionadas de entre unas 50 mil) y 4000 páginas de textos, sobre buen número de tribus indias norteamericanas. Constituye su obra maestra y un monumento etnográfico y artístico, de primera magnitud, dedicado a la vida de los antiguos pueblos indígenas norteamericanos.

En 1914 —tras varios hechos que provocan una deriva negativa en sus proyectos fotográficos— Curtis produce un film, mudo, titulado “In the Land of Head Hunters”, que fue estrenado en Nueva York y Seattle a finales de ese mismo año, dramatización de la vida de la tribu india Kwakiutl.

La obra y la vida de Edward Sheriff Curtis ha sido objeto de gran atención en los últimos años mediante publicaciones de libros o mediante trabajos y monográficos publicados en Internet.

Para acceder a una muestra de su obra fotográfica pinchar AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

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