El arte de Altamira

Altamira1

Altamira1


Nadie dudaría ahora en calificar de obra maestra el conjunto de figuras pintadas y grabadas en Altamira.  Sin embargo, las cosas son y existen desde que se las reconoce como tales pero, cuando las reconoce ¿quién?, ¿cuántos?, ¿quienes? ¿Quiénes y cuándo se ha decidido que Altamira es Arte y no una curiosidad arqueológica?

Sautuola, hombre culto y universalista afirmó que “su autor -el de las grandes figuras de Altamira- no carecía de mérito artístico”.  Por el contrario, E. Lemus, a quién podemos asignar el papel de representante oficial del arte de la época, respondía en 1881 que “tales pinturas no tienen carácter de Arte y son sólo la expresión que daría un mediano discípulo de la escuela moderna”. Debieron producirse los “ismos” de comienzos del siglo XX para su indudable valoración como obra de arte.  Y quizá fueran definitivas las reuniones en Santiltana (1949-1950), en torno a la Escueta de Altamira, de artistas, estudiosos y críticos notables reivindicando el arte paleolítico; o Picasso, a quién se atribuye decir que “desde Altamira todo es decadencia” o, “ninguno de nosotros es capaz de pintar así”.  Antes que todos ellos, en 1928 el poeta y pintor R. Alberti ya había calificado Altamira como “el santuario más hermoso del arte español”.

El Arte, la creación plástica simbólica, es uno de los pocos patrimonios exclusivos de nuestra especie, del Homo sapiens sapiens.  Cuando procedente de África llega a Europa -el Hombre de Cromagnon- lo hace con un bagaje intelectual, cultural y técnico que le permite expresarse y crear indistintamente de forma naturalista -incluso preciosista-, abstracta, geométrica, sintética… Y todo ello tanto a través de la pintura como de la escultura que hemos encontrado con fechas anteriores a los 30.000 años de antigüedad.  Se trata de un arte utilitario, no ornamental, colectivo, social; un arte mediante el que se manifestaba una manera de entender la vida, de entender el mundo y de entrar en relación con otras realidades mas allá de la inmediatez de la materia.  Para nosotros no hay duda: en Altamira hubo artistas geniales, excepcionales; sólo así se entiende que cuando el grupo, la banda de personas que se alimentaban de la caza, necesitó que fuera pintada una serie de bisontes y otras figuras alguien, además de eso, realizó un presente eterno”.

J.A. LASHERAS: ¿Altamira es arte?. Descubrir el arte. nº 29 (Julio.2001), pág 42.

Be the first to comment on "El arte de Altamira"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*