El Coloso de Rodas

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El Coloso de Rodas fue una de las siete maravillas del mundo antiguo, y sabemos de él por los textos legados por Plinio el Viejo, Polibio o Estrabón. Son ellos y especialmente Plinio, quien nos habla de su construcción y de sus vicisitudes.

El Coloso se levantó para festejar el fracaso en la toma de Rodas de Demetrio I, rey de Macedonia, llamado “Poliorcetes”, por su facilidad para tomar ciudades. Pero con la isla de Rodas no pudo, entre otras cosas porque Ptolomeo I, rey de Egipto, acudió en su ayuda precipitando la huída de Demetrio. Con los restos de su maquinaria de asedio los rodios obtuvieron un dinero que pensaron invertir en levantar un monumento al dios Helios, su patrón, para conmemorar su victoria.

Y así lo hicieron, encargándoselo al escultor Chares de Lindos, que ya tenía experiencia en la realización de grandes esculturas, pues había hecho una de Zeus, de 22 m. de alto, para la ciudad de Tarento. Dadas las dimensiones se decidió por hacer una estructura de madera y cubrirla de innumerables placas de bronce, que le darían la forma al dios. En el interior dispondría un lastre de piedras para dar solidez a toda estatua.

Comenzada poco después de la huída de Demetrio I, en el año 304 a.c, fue terminada en 292 a.c, aunque un terremoto la derribaría en el 226 a.c. Y allí quedó tumbada durante siglos, como lo había anticipado un oráculo, y como la vio Plinio, según se deduce de su texto. Y allí seguiría hasta que en el S. VII, los musulmanes se llevaran las placas de bronce.

La imagen más popular que el imaginario le concedió a esta escultura es que se situaba a la entrada de la bocana del puerto de Rodas, con sus piernas abiertas sobre dos pontones, entre las cuales pasarían los barcos. Pero no fue así. La escultura de semejante tamaño, no se hubiera sostenido en esa posición y sobre apoyos tan frágiles, y además, al caerse después del terremoto no hubiera quedado tumbada a la vista de todos, como la describe Plinio, que incluso dice que “Pocos el pulgar pueden abarcar con los brazos”, señal que estaba al alcance de los hombres. De ahí que en la actualidad se crea que la escultura se situaba en la parte más alta de la Acrópolis de Rodas, junto a un santuario que según la arqueóloga alemana Úrsula Vedder estaba dedicado precisamente a Helios y contaba, según pudo descubrir en 2008, con unos enormes cimientos que podrían ser la base de la estatua.

Ese mismo año 2008, la ciudad de Rodas decidió realizar una réplica a la gran escultura de acero, que ésta sí, estará situada en el muelle exterior del puerto.

“Ante omnes autem in admiratione fuit Solis colossus Rhodi, quem fecerat Chares Lindius, Lysippi supra dicti discipulus. LXX cubitorum altitudinis fuit hoc simulacrum, post LXVI annum terrae motu prostratum, sed iacens quoque miraculo est. pauci pollicem eius amplectuntur, maiores sunt digiti quam pleraeque statuae. Vasti specus hiant defractis membris; spectantur intus magnae molis saxa, quorum pondere stabiliverat eum constituens. Duodecim annis tradunt effectum CCC talentis, quae contigerant ex apparatu regis Demetrii relicto morae taedio obsessa Rhodo”.

“Pero de todos el más admirado fue el Coloso del Sol, en Rodas, hecho por Chares de Lindos, alumno del Lisipo antes mencionado. Esta estatua medía 70 codos de altura. Después de 66 años un terremoto la postró, pero incluso yacente es un milagro. Pocos el pulgar pueden abarcar con los brazos, sus dedos eran más grandes que la mayoría de las estatuas. El vacío de sus miembros rotos se asemeja a grandes cavernas. En el interior se ven magnas rocas, con cuyo peso habían estabilizado su constitución. Doce años tardaron en terminarla y costó 300 talentos, que se consiguieron de las máquinas de guerra abandonadas por el rey Demetrio en el asedio de Rodas”.

Plinio el Viejo, Historia natural (34.18.3)

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