El jardín de Rioan-ji

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“Los jardines japoneses se pueden clasificar en dos grandes tipos: los que tienen colinas y lagos (tsukiyama) y los planos (hiraniwa), en los que no hay ninguna de las dos citadas cosas. Ambos estilos de jardines se desarrollaron simultáneamente, pero con la introducción del arte del té en el Japón y la construcción de la casa de té en medio de un jardín los jardines planos progresaron más rápidamente.

Los elementos decorativos de un jardín plano son piedras, árboles, linternas de piedra, pequeños estanques y pozos de agua. En ellos se procura reproducir escenas del mar, de un lago o de un estanque. El ejemplo más célebre de tales jardines planos es el del templo de Ryoan-ji, en Kioto. El templo fue primitivamente una villa del señor feudal Hosokawa Katsumoto (1430-1473), y más tarde se convirtió en un monasterio del Zen. El jardín fue, probablemente, construido hacia el año 1500. El diseño del mismo se cree que lo realizó Soami. Está rodeado por una tapia que lo aísla del exterior y lo convierte en un rincón verdaderamente misterioso y bello. Los elementos decorativos que lo componen son quince rocas de varios tamaños, agrupadas en un espacio rectangular cubierto de arena blanca. Eso es todo: ni árbol, ni estanque; sólo los altos cedros se asoman desde fuera de la tapia como para contemplar el profundo espectáculo estético. Se han dado infinidad de interpretaciones a los grupos de rocas, distribuidas de modo especial sobre la arena blanca. Para algunos, éstas representan islotes en medio del océano; para otros, las rocas representan a un tigre que escapa con sus cachorros de una isla a otra para evitar la amenaza de un leopardo; en fin, todavía hay quienes piensas que su rocas simbolizan y representan escenas o ideas. En cualquier caso, el espíritu del Zen penetra los elementos del jardín de una belleza abstracta. Según la ideología del Zen, es necesario limpiar la imaginación de cualquier pensamiento efímero para llegar a alcanzar la total iluminación. En este jardín, el artista ha prescindido de los elementos no esenciales, hasta llegar a revelar la interioridad del espíritu de la naturaleza.”

(Fernando G. Gutiérrez: El arte del Japón, 1967)

Para acceder a la web oficial del jardín de Rioan-ji, pinchar AQUÍ.

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