El NOISE de Jessica Rylan

000 Jessica Rylan

 

000 Jessica Rylan

“Hay una escena en la película de 1929 de Dziga Vertov [Polonia, 1896 – Moscú, 1954], “El hombre con la cámara”, (PINCHAR título) que combina el metraje de mujeres llevando a cabo diferentes actividades: coser, cortar película (con Elizaveta Svilova, la mujer de Vertov y editora real de la película), contar con un ábaco, fabricar cajas, realizar conexiones en una centralita telefónica, empaquetar cigarrillos, mecanografiar, tocar el piano, reponder al teléfono, teclear códigos, llamar al timbre, pintarse los labios. El metraje de cortes se acelera hasta alcanzar una velocidad tan frenética que, en un momento determinado llega a ser imposible decir qué actividad se está realizando por placer y cuál por trabajo. Ésta es una visión —muy anterior a los ordenadores personales, los teléfonos móviles, los servicios de atención telefónica y la invención de las agencias temporales— de la compatibilidad optimista, quizá incluso de la idenficación directa, de las mujeres con las manifestaciones ilimitadas de la tecnología y el artificio…

Si avanzamos casi un siglo, hallamos a Jessica Rylan, una mujer que fabrica sus propias máquinas y que interpreta con ellas, de modo que la superposición entre su voz y sus creaciones pierde todo sentido de separación. Esto es, ciertamete, noise [ruido] de algún tipo, pero de un tipo totalmente novedoso. En directo, Rylan ejecuta una combinación de exposiciones personales inquietantes (en forma de canciones a capella interpretadas al público con una franqueza sin límites) y una comunión maquinizada con sintetizadores analógicos fabricados por ella misma, retroalimentándose hasta la eternidad y fusionándose con voces etéreas, profanas, que persiguen como los cuentos de hadas contados por una tía sádica. Aunque en la noches de noise, el público emitía gritos ocasionales de “¡más ruido, más dolor!”, lo que este deseo de ruido gratuito no entiende es cuánto más efectiva resulta la interpretación de Rylan al revelar el verdadero poder de las máquinas.

Jessica Rylan es el futuro del noise, del mismo modo que los hombres son el pasado de las máquinas. Alta, delgada, vestida con elegancia, con gafas… en una oficina repleta de oficinistas, el corazón de Kafka comienza a latir. Mientras las sirenas de lo desagradable continúan seduciendo al imaginario noise masculino, la sra. Rylan y sus sinte-maquinas elaboradas en casa plantean una alternativa deliciosa: qué sucede si, en lugar de la rendición abyecta al dolor hidráulico del tecno-metal, obligamos a la máquina a hablar… con elocuencia. Si la historia subterránea de la relación entre las mujeres, lás máquinas y el noise ha emergido finalmente a la superficie como un nuevo Arte del Ruido que intenta destruir la oposición entre lo natural y lo artifical, intérpretes como Rylan representan una expansión del territorio. Las máquinas ya no soñarán a través de las mujeres, sino que serán construidas por ellas. Se utilizarán no para remedar el aullido impotente de la agresión en un mundo hostil, sino para reconfigurar la misma matriz del noise.”

(Nina Power: “Las Máquinas Femeninas: el Futuro del Noise Femenino”. En “Ruido y Capitalismo”, vv.aa., 2011)(El culpable de que este libro llegará a nuestras manos fue Pedro Bericat)

Para acceder a actuaciones de Jessica Rylan, pinchar AQUÍ y AQUÍ.

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