El pintor Apeles, según Plinio

000 Apeles Tiepolo

000 Apeles Tiepolo

“Apeles era de agradables modales, lo cual le valió el favor de Alejandro Magno. Este príncipe iba a visitarle a menudo a su taller, pues, como hemos dicho había prohibido que ningún otro pintor le retratase.” (Plinio)

“Sus inventos les han sido provechosos a todos los demás artistas. Solamente uno no ha podido ser imitado por nadie. Cuando terminaba sus cuadros les daba una capa de barniz tan ligera que, a la vez que hacía que la pintura tuviese, por el reflejo de la luz, un colorido vivísimo y la preservaba además de la grasa y del polvo, solo era visible cuando el cuadro estaba al alcance de la mano. Esta finísima capa tenía también la gran ventaja de que impedía que el brillo excesivo de los colores hiriese la vista: como si el espectador mirase a través de una piedra especular. Sin que se supiera cómo, este procedimiento hacía que los colores demasiado brillantes tuviesen, vistos de lejos, un tono más mate. ” (Plinio)

“Decía (Apeles) que todas las cualidades de Protógenes eran iguales y aun superiores a las suyas propias, pero que él le vencía en una cosa: en que sabía retirar oportunamente su mano de los cuadros. Con esta memorable sentencia quería dar a entender que un trabajo demasiado prolijo suele ser perjudicial.” (Plinio)

(Tony Spiteris: “Pintura griega y etrusca”. 1966)

(Imagen de cabecera: “Alejandro el Grande visita a Apeles mientras está pintando a Campaspe”, de Giambattista Tiépolo (Venecia, 1696 – Madrid, 1770)

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