El pintor arquitecto

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“Una gran energía creadora se había ido acumulando. No podía liberarse como arquitectura puesto que en el país no se construía. Esta energía encontró su salida en el teatro. Al principio, los pintores venían a buscar en el teatro la posibilidad de pintar sobre grandes lienzos decorativos y enriquecerlos con los efectos de la luz artificial. Eran las realizaciones escénicas de Lentoulov, de Fedotov, entre otros. Pero pronto, aquello resultó insuficiente. Se comenzó rápidamente, y siguiendo la evolución de la pintura, a situar en primer plano conceptos escenográficos tridimensionales. El pintor, al subir al escenario, se hizo arquitecto. El “Kamerny Teatr” de Moscú realizó varias puestas en escena de este tipo. La mayor parte de los grandes éxitos del teatro ruso se debe a los pintores. Los trabajos de artistas como Exter, Georgi Iakoulov, A. Vesnine, Popova, etc., son ejemplares. En el último trabajo de Vesnine  –su estructura escenográfica para “El hombre que fue Jueves”, de Chesterton-, es interesante ver cómo los principios de la torre de Tatline se aplicaron al teatro. El director, Meyerhold, renunció totalmente a los bastidores y construyó de un modo absolutamente arquitectónico sobre toda la superficie del escenario, que además se desbordaba en el patio de butacas: puesta en escena del “Misterio – bufo” de Maiakovski. Es preciso subrayar también el último trabajo de los constructivistas –los hermanos Stenberg [ver imagen de cabecera] y Medunetski-, que constituye un nuevo descubrimiento para la escenografía. Edificaron un telón hecho de láminas de madera, verticales (como una celosía), que se dividía al abrirse, retrocedía en semicírculo y formaba el fondo del escenario. Las superficies no estaban pintadas sino iluminadas, según las necesidades, por haces de luz coloreados. La primera obra presentada en este escenario será “La chaqueta amarilla”.

Los principios que guiaron a los artistas en la creación de este decorado eran los siguientes:

Primero: los movimientos escénicos, acrobáticos de los actores, modifican el sistema de interpretación.

Segundo: el sistema, que se modifica según su disposición mecánica, por su parte hace un llamamiento a los movimientos del actor, que son la consecuencia de este cambio.

Y tercero: estos sistemas dan simultáneamente a toda la construcción la ilusión de la realidad.

Se intentó sacar el teatro de su espacio cerrado y llevarlo a la  calle. En San Petersburgo y en otras ciudades se utilizaron monumentos adornados de construcciones especiales para grandiosos montajes al aire libre, que atrajeron a millares y millares de personas. […]

(El Lissitsky (1890-1941): “El Nuevo Arte Ruso”, conferencia, 1922)

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