El pub (2)

000 Pub2

000 Pub2

 

“En su origen, el pub era poco más que un angosto local que alojaba las barricas de cerveza, con un mostrador donde era servida y, a lo sumo, un par de mesas y unos taburetes; si tenía capacidad para unas veinte personas ya podía presumir de ser una taberna de consideración. Pero la evolución del invento trajo consigo la ampliación y división del espacio en una serie de habitaciones donde, aun bebiéndose la misma cerveza, se hacía de forma diferente a tenor de ciertas distinciones sociales. El bar era la reliquia de la primitiva taberna, con mostrador ahora provisto de varios grifos, donde se servía la cerveza que el parroquiano, un no calificado transeúnte, bebía de pie; la habitación adjunta, la tap-room, estaba equipada con mesas y bancos y se destinaba a una parroquia conocida, más asidua y estable, que no se conformaba con un solo jarro por sesión; por último, el parlour, más y mejor amueblado e iluminado, dotado con una chimenea y cajas de tabaco a disposición del cliente, tenía que reunir un cierto aire de respectability para congregar entre sus paredes a los miembros de una determinada profesión —comerciantes, actores, periodistas, políticos— que trataban allí sus asuntos diarios y echaban las bases dialécticas de la vida de la nación.

 

La incidencia del pub en la vida inglesa fue tan instantánea e intensa que no pudo dejar de llamar la atención de todo observador. No existía en el país tradición de cafés y tertulias, las posadas eran tan sólo los lugares de encuentro de gentes de paso y en cuanto a los clubs estaban reservados a muy pocos; aristócratas, militares con medalla y deportistas eran los socios más solicitados por su capacidad para contar hazañas.Así pues, pronto pasó el pub a ser motivo abligado de periodistas, ilustradores, gacetilleros, novelistas y comediógrafos; buen número de comedias de corte todavía goldsmithiano se inicia en el parlour, aprovechando el paso por él de personas de muy diferente extracción, inmejorables para iniciar el nudo.

 

El cliente del pub podía optar por tres clases diferentes de cerveza, cualquiera de ellas fabricada por las grandes marcas: la porter, fabricada a partir de una malta tostada, de intenso sabor amargo, bastante cuerpo y color oscuro, era la preferida de la clase trabajadora; la stout era una versión más cara y ligeramente más alcohólica, con el sabor algo endulzado en algunas marcas mediante un ligero aditamento de regaliz; por último la pale o rubia fue introducida por las clases elevadas que la habían degustado en el continente, siempre con el propósito de diferenciarse de las inferiores y por el prurito de gozar de un líquido menos recio, de un paladar más delicado. La progresiva preferencia por la cerveza rubia se debió en gran medida a la sustitución de las jarras de estaño por vasos de cristal, gracias también a la masiva industrialización del vidrio soplado, verdaderos escaparates de aquella bebida de color tan atractivo —en contraste con el aspecto un tanto medicinal del porter— que empujaban al cliente a “beber con la vista”.

 

(Juan Benet: “Londres victoriano”. 1989)

2 Comments on "El pub (2)"

  1. Gracias! Recientemente he estado buscando informacion sobre
    este tema y de momento, tu pagina ha sido lo mejor que he encontrado, muchas gracias :
    )

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*