El Zigurat visto por Herodoto

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En este texto Herodoto nos refiere su particular descripción del Zigurat de Etemenanki, el más importante de la ciudad de Babilonia, dedicado al dios Marduk. Sabemos que los zigurats babilónicos eran una de las tipologías con las que se construían los templos en Mesopotamia, la más importante sin duda. Se trataba en realidad un templo-torre, compuesto por varias terrazas superpuestas en cuya cima se elevaba un templo. Su construcción resultaba espectacular, ya no sólo por su altura, que como en el caso del Zigurat de Babilonia podía alcanzar los 90 metros, sino por su imagen de color y luminosidad en medio de la ciudad o del desierto. Su efecto propagandístico sería incuestionable y su función religiosa, como nos explica el propio Herodoto, se relacionaba con cultos hierogámicos (relaciones de espirituales o bodas santas). El Zigurat de Etemenanki sería también la imagen que en la Biblia se da a conocer como la Torre de Babel.

El zigurat sería destruido por Jerjes en el año 479, por lo que cuando Herodoto lo vio se hayaría parcialmente destruido. Para saber más sobre esta construcción, aparte del texto que hoy proponemos, recomendamos también la “Mirada CREHA” dedicada al comentario de esta construcción (AQUÍ). También en nuestra página se refiere la confusión entre el Zigurat de Etemenanki y la Torre de Babel en la sección “Sabías que…” (AQUÏ), Asimismo sobre el particular también mostramos un vídeo en la sección “Videoteca” (AQUÏ)

“En medio de cada uno de los dos cuarteles en que la ciudad se divide hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado de un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de el se ve fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre ésta se levanta otra segunda, después otra tercera y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho… En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el dios, según refieren los caldeos, que son sus sacerdotes” (…) “Dicen también los caldeos (aunque yo no les doy crédito) que viene por la noche el dios y la pasa durmiendo en aquella cama, del mismo modo que sucede en Tebas de Egipto, como nos cuentan los egipcios, en donde duerme una mujer en el templo de Júpiter Tebano. En ambas partes aseguran que
aquellas mujeres no tienen allí comunicación con hombre alguno. También sucede lo mismo en Pátara da la Lycia, donde la sacerdotisa, todo el tiempo que reside allí el oráculo, queda por la noche encerrada en al templo”.

HERODOTO: Primer Libro de Historia.

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