Eugéne Atget, el Balzac de la cámara

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Eugène Atget (Libourne, 1857 – París, 1927) fue el primer fotógrafo que creó una iconografía completa de la ciudad de París. Una iconografía que posteriormente sería engrandecida y modificada por los grandes maestros franceses de la fotografía del siglo XX quienes inmortalizarían una ciudad de grandes bulevares, modernos automóviles, la Torre Eiffel, el beso en la plaza del Ayuntamiento… Nada de eso está presente aún en la obra de Atget.

En realidad Eugène Atget llegó a ser el primer gran fotógrafo de París casi de casualidad, como consecuencia de una serie de sucesos inesperados en su vida. Su primer oficio fue marino mercante en las líneas de buques que viajaban hacia África. En 1878, aún muy joven, Atget decidió abandonar su oficio y trasladarse a París para aprender arte dramático en el Conservatorio. Su vocación era la interpretacion pero aunque durante quince años ejerció como actor, nunca tuvo demasiado éxito.

En 1896 Atget sufre una afección en las cuerdas vocales y de nuevo, ahora ya con casi cuarenta años, debe dar un giro a su vida. Decide entonces dedicarse a otra de sus grandes pasiones: la pintura. Para ello, y al igual que ha visto a otros artistas de la época, decide documentarse utilizando su cámara fotográfica.

Comienza así a recorrer París, a fijarse en sus rincones más pintorescos, sus tipos populares, sus viejas iglesias, los oficios que están a punto de desaparecer, los escaparates de las tiendas y, en general, todo aquello que pueda ser motivo de un futuro cuadro.

El trabajo fotográfico de Atget es tan intenso y tan valioso en sí mismo que deja de convertirse en una fuente de documentación para sus pinturas para tener categoría creativa propia. Curiosamente, algunos de los pintores más activos de la época (Utrillo, Vlaminck, Braque o Derain, por ejemplo) comprarán las fotografías de Atget para tomarlas como base de algunas de sus pinturas.

Pese a su ardua tarea, Atget no obtuvo en vida ni el reconocimiento ni el éxito, falleciendo en la indigencia en el año 1927.

Como si de un último giro cruel del destino se tratará, poco antes de morir Atget su obra fue conocida por Berenice Abbott quien la mostraría a Man Ray y al resto de los surrealistas. Fue precisamente Abbot quien calificó a Atget de “Balzac de la cámara”. El trabajo de Atget se convirtió, de repente, en un referente para los grandes artistas de la época.

En aquel mismo año 1927 el Museo de Monumentos Históricos de la Ciudad de París adquirió para sus fondos 2.000 placas realizadas por Eugène Atget.

Para conocer en profundidad a Eugène Atget y su obra, recomendamos la visita a la web que le dedicó la Biblioteca Nacional Francesa. Completísima y de magnífico diseño. Puedes acceder desde AQUÍ.

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