Henri Gervex

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Rolla. Musée d’Orsay. París, 1878.

Formado en el contexto general de la pintura academicista de finales del S. XIX y principios del S. XX, H. Gervex vivió una etapa de cambios que a los autores formados, como él, en la tradición clásica les provocó no pocas dudas y variaciones en su estilo. Por eso su obra cuenta con ejemplos de claro ascendente académico, sobre todo cuando se trata de ilustrar los encargos oficiales que le ofrecieron, así La Coronación de Nicolás II, Los banquetes de los alcaldes, o el retrato de grupo La République Française. Otros en cambio, los más avanzados, están impregnados ya de influencias impresionistas (véase si no, una de sus obras más hermosas, el Desnudo en la habitación con cortinillas amarillas, ya entrado el siglo XX), sin olvidar que en su iconografía se entremezclan obras de lectura plenamente romántica (el ejemplo de Rolla es bien significativo), con otras alegóricas por tratarse de temas mitológicos. A todo esto hay que añadir que su dedicación al tema de la mujer, tratada muchas veces desde un ángulo íntimo, erótico y sensual, también le ha relacionado con Degas.

De toda su obra sin duda la pintura más conocida es su famosa Rolla, en realidad una ilustración del poema de Alfred Musset de igual título, firmado en 1834 y que a lo largo de 784 versos narra la historia de Jaques Rolla, un joven libertino, cuya vida disipada va dilapidando la fortuna heredada. Es en realidad la imagen del burgués caprichoso y de doble moral que no se preocupa más que de sus propios antojos. Así hasta que conoce a Marion, una prostituta. Al principio una prostituta más con la que alimentar su lascivia, pero al final, una pasión desbordada que terminará arruinándole.

El final de la historia no puede ser más romántico, y así el poema que comienza con una advertencia: Te arrepientes de la época en que el cielo sobre la tierra – caminaba y respiraba en el pueblo de los dioses…Termina en tragedia: Rolla se volvió para mirarla. Ella estaba cansada, ya se había dormido de nuevo; huyó de este mundo, de las crueldades de este mundo. La niña en el sueño, el hombre en la muerte. 

Es este momento final el que elige Gervex para ilustrar su obra. Rolla contempla el cuerpo perfecto de Marion, después de una última noche de apasionada y antes de precipitarse al vacío. La actitud teatral del protagonista tiene sus reminiscencias románticas, pero el cuadro por lo demás resulta de un academicismo luminoso  y excitante que tiene referencias en todos los grandes autores del momento, desde Bouguereau a Cabanel, pasando por influencias más lejanas pero igualmente patentes, como Bucher, o el mismo D. Ingres.

A pesar de ello, lo explícito de la escena y la sensualidad manifiesta del cuadro prohibieron su exhibición en el Salón de París de 1878 por inmoral, aunque eso no evitó el gran éxito del que gozó el cuadro, y que a la postre hizo famoso a su autor.

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Nu dans la chambre aux rideaux jaunes. Col. Particular.Hacia 1910.

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