¡Lo que puede el dinero…!

Cólera e indignación sin cuento suscita la copiosa nómina de techumbres turolenses exiliadas o emigradas, por tratarse de acontecimientos sucedidos en el siglo XX. A este tema han dedicado su interés tanto el profesor Santiago Sebastián como los investigadores Úrsula Trenta y José Miguel Merino, habiendo aportado estos dos últimos importantes precisiones sobre el paradero y ubicación de algunas techumbres. Porque, en efecto, como señala ajustadamente José Miguel Merino, a pesar de la proximidad temporal en que estos exilios de las techumbres turolenses han tenido lugar, la identificación de su paradero así como las circunstancias de su venta están erizadas de dificultades, ya que se han encubierto reprobables transacciones comerciales en las que se vieron envueltas destacadas figuras del mundo social y cultural.

Precisamente José Miguel Merino ha puesto claramente de manifiesto la responsabilidad que como intermediarios y agentes de venta a comisión tuvo el matrimonio formado por Arthur Byne y Mildred Stapley, conocidos en el mundo científico por sus estudios sobre las techumbres de madera decoradas en España. Arthur Byne, arquitecto y escritor norteamericano, no tuvo el menor escrúpulo en utilizar sus conocimientos artísticos para actuar subrepticiamente como agente y proveedor de piezas de arte español para los millonarios y coleccionistas americanos. Entre estos coleccionistas que adquirieron techumbres turolenses sobresalen los nombres de Myron Taylor, William Randolph Hearst y George Steedman. Previamente, las piezas artísticas habían sido enviadas a un aristócrata español, el conde de las Almenas, de cuya colección por intermedio de la tercería del erudito Arthur Byne pasaron a manos de los multimillonarios norteamericanos: sórdida historia de ilegales ventas, trama negra del comercio de arte español en el primer tercio del siglo XX. […]

José Miguel Merino se dedicó a finales del siglo pasado (1985 y 1987) a otras dos techumbres turolenses, que se hallan localizadas en el llamado castillo o residencia principal del multimillonario norteamericano W. R. Hearst en San Simeón, California, Estados Unidos. A través de la documentación existente en la Universidad Estatal Politécnica Californiana de San Luis, José Miguel Merino ha podido reconstruir buena parte de la negra trama transaccional de estas dos techumbres mudéjares turolenses emigradas. […]

Y esto solamente para Teruel, ya que la nómina de techumbres aragonesas emigradas, con procedencia de Zaragoza, Tarazona y Barbastro, llenaría amplias páginas de ignominia en la reciente historia de nuestro patrimonio artístico”

(Texto extraido de: “El mudéjar turolense desaparecido y emigrado”. En: “El arte mudéjar aragonés en Teruel y su provincia” G. M. Borrás Gualis. Teruel, Cartillas turolenses, 3, Instituto de Estudios Turolenses, 2008, pp. 89-92.)

Para acceder a la web del castillo de W.R. Hearst, pinchar AQUÍ.

Sobre el Conde de las Almenas y sus andanzas expoliadoras del patrimonio (claustrillo del monasterio de Valldigna, castillo de Curiel, puertas de las Salesas Reales, fuente de Son Raxa, etc.) pinchar AQUÍ y AQUÍ.

También se puede consultar el artículo de José Miguel Merino titulado “La colección de arte del conde de Las Almenas” (En: “Descubrir el arte”, nº 44, 2002, pp. 98-100).

 

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