John William Waterhouse

John William Waterhouse es uno de esos pintores que a horcajadas de los siglos XIX y XX se afana por encontrar el sentido último de la belleza. Es habitual entre los pintores británicos contemporáneos suyos, que constituyen lo que se ha dado en llamar clasicismo vitoriano o academicismo victoriano. Un variopinto elenco de artistas en los que se mezclan autores englobados dentro de la llamada Hermandad Prerrafaelista, con otros pintores influenciados indistintamente por las corrientes europeas del momento, como el Academicismo o el Simbolismo.

Aunque eso sí, en todos ellos prevalece un mismo concepto artístico basado en la exquisitez de las formas, el triunfo del gusto estético, y un cierto decadentismo que evoca la languidez y la melancolía románticas. En realidad, un concepto artístico que defiende la idea del “arte por el arte” o del “arte por amor al arte”, y que impone como norma la búsqueda de la belleza, sin otra finalidad que el disfrute de la misma.

Así es en buena medida la obra de Waterhouse, que también formó parte del movimiento prerrafaelista y que posteriormente se vincularía al simbolismo. Su obra elegante, exquisita y de una indudable belleza formal, sería postergada por la historiografía y la crítica, que a partir del S. XX solo valoró la pintura rupturista que avanzaba hacia los movimientos de vanguardia, pero es indudable que la calidad pictórica de artistas como Waterhouse merece ser recordada, apreciada y valorada.

En pantalla: Echo and Narcissus. John William Waterhouse. Walker Art Gallery. Liverpool. 1903.

Be the first to comment on "John William Waterhouse"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*