Kamarés

000 Camares Cerámica

000 Camares Cerámica

“Los cretenses subordinan la ornamentación de las vasijas a la valoración de la forma. Sus realizaciones no poseen las cualidades de ritmo, medida y proporciones que hacen de las cerámicas helénicas objetos perfectos. Será, pues, la aportación decorativa la que supla esta debilidad formal, acentuando la plasticidad. Esto explica la tendencia al geometrismo y la simplicación de elementos, características que conducen a una inevitable estilización. Por eso, únicamente en una época muy tardía, y bajo la influencia de la pintura mural, se arriesgaron los artesanos a representar la figura humana.

Desde el año 2800, el alfarero emplea, inspirándose en la metalurgia, hornos de alta temperatura que le permiten obtener nuevas coloraciones, efectos de vidriado y las más diversas formas, gracias al empleo de materiales cada vez más moldeables. Posteriormente, el dibujo se suaviza, reemplazando las lineas curvas a las rectas. Tomada de las Cícladas la espira, hacen su aparición los motivos curvilíneos y espirales, así como la alfarería abigarrada o flameada, del estilo denominado de Vasiliki, en cuyos vasos la capa roja o anaranjada del fondo está salpicada de manchas negras y bronceadas. Se hace posible también tornear vasijas con pie, aguamaniles y recipientes de pico alargado, con frecuencia tubular, llamados “teteras”. Al final de este periodo, el artesano va más lejos aún en su atrevimiento e inventa las enormes tinajas o “pithoi”.

Los príncipes constructores de los primeros palacios dan nuevo impulso a la cerámica. Tomando bajo su protección a los humildes alfareros, los instalan en sus moradas y ponen a su disposición el perfeccionado material de la época. El torno de lenta rotación, recién inventado entonces, permitirá a los artesanos elaborar con seguridad vasijas de paredes delgadísimas, que en algunos ejemplares no pasan de un milímetro de grosor, y que son conocidas por el nombre de “cáscaras de huevo”. El alfarero se inspira cada vez más, al tornear sus elegantes cubiletes o sus tazas, en los objetos de bronce o de metales preciosos. En Gurnia se encontró, junto a un cántaro de arcilla, su modelo de plata. Aparecen así mismo nuevos colores: un negro más untuoso, que, con la cocción, adquiere un tono purpúreo; un blanco líquido de tonalidad marfileña; y se enriquece la gama de los rojos. Las más bellas de todas estas cerámicas, culminación del estilo polícromo, son las de Kamarés, así llamadas del nombre de la gruta donde se descubrieron los primeros ejemplares. Los dibujos lineales y curvilíneos son aquí de gran variedad. Los motivos vegetales estilizados se adaptan a la forma del vaso y la realzan con su riqueza cromática.”

(Tony Spiteris: “Pintura griega y etrusca”)

Be the first to comment on "Kamarés"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*