Katsura

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El palacio imperial de Katsura es una obra realizada en el segundo cuarto del siglo XVII y su sencillez contrasta con obras de la misma época como el mausoleo de Toshogu, que, realizada exactamente al mismo tiempo, se caracteriza por un barroquismo exuberante.  Situado en medio de la naturaleza, en un lugar no lejos de Kioto, el palacio de Katsura constituye una de las expresiones más auténticas del espíritu japonés donde la sencillez es llevada al extremo. Esa sencillez ha despertado entre los arquitectos actuales de todo el mundo un gran interés dado que el palacio de Katsura ofrecía, ya en los comienzos del siglo XVII, algunas soluciones que adopta la arquitectura contemporánea, como son la funcionalidad en la utilización de los materiales o el diseño geométrico, por citar algunas.

Situado junto al río Katsura, el palacio de Katsura constituye un conjunto irregular circundado por una valla hecha de bambú. En su interior se levantan una serie de edificios rodeados por un inmenso jardín con estanques irregulares en los que sobresalen islotes de varios tamaños. El palacio lo forman tres edificios situados cerca de un gran estanque: el Koshoin, el Chushoin y el Palacio Nuevo. Además, diseminados alrededor de ese estanque, se hallan las cuatro casas de té llamadas:  Gepporo, Shokin-tei, Shoka-tei y Shoi-ken. El conjunto de todos estos edificios se halla completado por un pequeño templo y varias edificaciones secundarias. Las principales edificaciones se levantaron entre 1620 y 1624; las empezó a construir el príncipe Tomohito, hermano menor del emperador Go-Yozei (reinante entre 1586 y 1610), y las continuó Tomotada, hijo de Tomohito.

Destaca en el diseño de estas edificaciones —todas ellas de madera utilizada en su color natural— la combinación de líneas verticales y horizontales, así como de los diversos tonos de blanco que muestran el estuco de las paredes interiores y el papel blanco de las puertas corredizas. Igual simplicidad de diseño y uso sincero de materiales naturales (madera, bambú, juncos, etc., utilizados tal cual en su apariencia natural) encontramos en el interior de estas edificaciones. Las vistas desde el interior de las habitaciones están muy estudiadas: desde cualquier habitación por la que uno se asome al exterior puede verse una vista inigualable y siempre distinta del jardín y del estanque. Uno de los edificios está estudiado para que, desde su plataforma exterior de madera, pueda verse la Luna reflejada en el estanque. Katsura es una de las expresiones más logradas de uno de los objetivos más perseguidos por el arte japonés: la íntima unión con la naturaleza.  El espacio exterior consigue en Katsura penetrar en el espacio interior de sus pabellones y edificios formando casi una unidad.

Esta obra maestra se halla enmarcada, a su vez, por una segunda obra maestra: el extenso jardín que rodea a los edificios de Katsura. El paso de uno a otro de sus edificios permite tener  la impresión de hallarse ante escenas distintas, como si fuesen paisajes inspirados en el “Genji Monogatari” (“Historia de Genji”) (obra de la escritora japonesa del siglo XVI, Murasaki Sikibu). En el trayecto que hay que recorrer a lo largo del jardín entre unos y otros edificios tienen gran interés los caminos o senderos de piedras que van y vienen a todas partes. Se trata de piedras irregulares ubicadas en posiciones asimétricas que permiten, al caminar sobre ellas, avanzar y penetrar suavemente en el paisaje y contemplarlo desde la mejor situación.

Para acceder a un video (10 min.) que nos ofrece un recorrido por la villa imperial de Katsura (ver parte inferior de su página), pinchar AQUÍ.

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