La ilusión del movimiento

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“La historia primitiva de [la cinematografía] empieza en un año perfectamente determinado – el 1823 – con el “fenaquistoscopio” de Plateau y el “estroboscopio” de Stampfer.

Joseph Antoine Ferdinand Plateau (1801-1833) publicó, en 1829, sus primeros estudios sobre los “efectos de las persistencia de las imágenes en la retina”. En 1836, formuló las leyes del “efecto estroboscópico”. Se trata, en suma, del redescubrimiento de los hechos siguientes: Si un movimiento de un segundo de duración se descompone en 16 fases aisladas, representadas por otras tantas imágenes gráficas, y estas 16 imágenes son presentadas al ojo una tras otra y también en el espacio de un segundo, tales imágenes serán “vistas juntas” en el proceso de movimiento original, gracias a la pereza funcional del sentido de la vista.

En 1832, Plateau construyó un aparato que producía la ilusión del movimiento. En la misma época y, con absoluta independencia de él, hizo el mismo invento Simon Ritter von Stampfer, profesor de matemáticas del Instituto Politécnico de Viena. Plateau llamó “fenaquistoscopio” a su aparato y Stampfer dio al suyo el nombre de “estroboscopio”. El aparato consistía en un disco con hendiduras encima de las cuales se ordenaban doce o más imágenes de fases sucesivas de un movimiento. Haciendo girar el disco ante un espejo, en la imagen reflejada a través de las hendiduras se veía como si ésta se moviera sin cesar. Importa hacer notar que ne estos aparatos, así como en la mayoría de los que les siguieron, se daba siempre una ordenación de imágenes de otras tantas fases que sólo aparecían en movimiento por el hecho de que la última fase era sustituída por la primera, resultando de ello una “serie interminable”, un movimiento repitiéndose sin cesar, un corredor, por ejemplo, que corría “en el mismo lugar”.

Las primeras imágenes pintadas se habían vuelto “vivientes”. Poco después se proyectaban por vez primera.

En 1671, el jesuíta Atanasio Kircher hizo una descripción de la “linterna mágica” [primitivo proyector basado en la “cámara oscura”] en su libro “Ars Magna Lucis et Umbrae”. El oficial de artillería Franz, barón de Uchatius, asoció de curiosa manera la posibilidad de proyección de la “linterna mágica con el principio del fenaquistoscopio. Dispuso un cierto número de linternas mágicas en semicírculo. Puso en cada una de ellas una diapositiva, con una fase de un mismo movimiento. Pasaba después por detrás rápidamente una antorcha y descubrió que en el lugar de la pantalla donde las imágenes aparecían, se presentaban en movimiento. En 1853, con un nuevo proyector, proyecto ya doce fases cuyas diapositivas estaban dispuestas en forma de corona. Si el efecto del fenaquistoscopio sólo podía percibirlo una persona, el del aparato de Uchatius era observable por muchas al mismo tiempo.

El paso próximo en el camino de la cinematografía no lo dieron los técnicos, sino hombres procedentes del campo de la química. Poco después del invento del “zootropo” de Horner, había un inglés que trabaja ya en los primeros ensayos fotográficos.”

(C.W. Ceram: “Arqueología del cine”. 1965)   (Imagen de cabecera: Fenaquistoscopio de Plateau)

Para acceder a una excelente web (“Pictorial Media Archaeology Museum) dedicada a mostrarnos una abundante serie de secciones dedicadas tanto a mostrar aparatos e inventos como a imágenes de la prehistoria del cine, la fotografía y espectáculos basados en la imagen precinematográfica, así como de los comienzos de la televisión, pinchar AQUÍ.

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