Laoconte de Gunnar Ekelöf

000 Laoconte

 

000 Laoconte

“Una vez yo fui ciertamente una escultura arcaica; recuerdo que sonreía pero no el porqué. Iba paseando por Kungsgatan y me reía, riéndome, con mi reciente título de bachiller. Quizá no hubiese motivo o simplemente porque yo era antiguo. Recuerdo que sostenía unas riendas que poco a poco dejaron de existir, que era de mármol o de bronce, que me desplomé de espaldas y allí me quedé tendido riéndome de que yo estaba allí tumbado riéndome de que yo estaba allí tumbado riéndome, que la tierra fue cayendo sobre mi sonrisa de forma que se fue convirtiendo cada vez más en una sonrisa de sí misma, si aquello fue motivado por un terremoto o una tormenta bárbara y yo sonreía y caía y caía y sonreía. Fui pasando luego por diferentes etapas: fui primero fauno y ninfa y luego anciano y anciana y después soberano helénico y diversos dioses y finalmente Laoconte retorciéndome en mi lucha contra los intentos de ahogarme de las serpientes y con miembros muy similares a las propias serpientes. En lo tocante a mis hijos éstos eran simplemente versiones más pequeñas de mí mismo.

Primeramente este grupo escultórico fue admirado pero luego pensaron que era feo y finalmente establecieron que yo había sido esculpido como mucho hacia el año 100 después de Cristo, durante una época de decadencia.

Pero en lo que no pensó nadie es que yo no obstante seguía retorciéndome y sufriendo y que en el fondo poco importaba que yo estuviese hecho antes o después y si yo me sonreía o si el dolor y la lucha desfiguraban mi boca. Porque todo pertenece al principio. Yo soy un kurós convertido luego en Laoconte y la sonrisa o el sufrimiento son algo igual de real independientemente de que sea bueno o malo e independientemente de que uno viva 500 años antes o 1800 años después de uno mismo. Yo soy pues Laoconte y sigo retorciéndome sin descanso, tanto en un dudoso original como en una inmensa multitud de reproducciones en escayola, y eso es tanto destino y muerte como reírse constantemente.

Oh, caminante que pasas por aquí, haz cal de mí si soy de mármol, méteme en el relleno de un doble piso si soy de escayola, o si no echa tierra y ruinas sobre mí para que pueda reírme o retorcerme en paz.”

(Poema “Laoconte”, del poeta y escritor sueco Gunnar Ekelöf (Estocolmo, 1907 – Sigtuna, 1968)

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