Lorenzo Ghiberti

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La figura de Lorenzo Ghiberti ha quedado siempre a la sombra de los nombres de Brunelleschi y Donatello, devaluando injustamente su aportación extraordinaria a la Historia del arte. Frente a Brunelleschi la tradición le inculpa curiosamente de haberle vencido en el Concurso de adjudicación de las Segundas Puertas del Batipsterio de Florencia, postrando así la figura egregia de Filippo Brunelelschi a una derrota que provoca compasión, aunque fuera precisamente gracias a ella que el Renacimiento pudo descubrir a su mejor arquitecto. Frente a Donatello, ayudante y discípulo, la sombra la extiende las contingencias del tiempo que a cada uno le toca vivir, y que a él le situó en el último suspiro del arte gótico, y a su mejor alumno en el momento afortunado del estallido del primer renacimiento, convirtiéndole en la referencia insustituible de toda una  época.

Pero Lorenzo Ghiberti fue uno de los más grandes escultores de todos los tiempos. Nacido en Florencia en 1378 trabajó de orfebre, escultor y arquitecto, siendo además uno de los primeros escritores y teóricos del arte.

Su valía y su renombre universal como escultor encontró fortuna en su tiempo gracias, como ya hemos dicho, al resultar vencedor en el famoso concurso de adjudicación de los relieves del Batipsterio de  Florencia frente a Brunelleschi. Obra en la que demuestra su lirismo, su técnica precisa de orfebre experto, sus composiciones armoniosas, y un sentido del movimiento en el que no falta su deuda con el relieve clásico, sobre todo por su naturalismo humanista y sus juegos perspectivos, en los que abunda en el recurso del schiatto.

Algunos años más tarde, en 1425, realizaría los bronces que decorarían el resto de la portada, las llamadas Terceras Puertas, que Miguel Ángel denominó del Paraíso.

Escultor refinadísimo, Vasari dijo de él, que sus obras parecían hechas no con la fundición, sino con un soplo“. Esta benéfica influencia se dejaría sentir sobre un joven ayudante que participaría en las obras del Batipsterio, Donatello, si bien éste se alejaría progresivamente del contexto gótico en que en cierto modo se integra todavía la obra de Ghiberti.

No obstante también demostró su interés por la Antigüedad clásica y las innovaciones de su época. Así se desprende del contenido de los tres libros (los Comentarios) que escribió al final de su vida, y que podemos considerar como la primera historia del arte moderno, en la que no faltan alusiones agudas y precisas a las grandes obras de los mejores artistas del Trecento y el Quattrocento.

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Ghiberti: Detalle de las Puertas del Paraíso. Batipsterio de Florencia. 1452.

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