Manuel Domínguez

Sneca0

Sneca0

Manuel Domínguez Sánchez (Madrid 1840- Cuenca 1906) se encuadra como pintor entre los autores de un Romanticismo final, en el que se inscribe el género de la pintura de historia.

Género caracterizado por los grandes formatos, un carácter narrativo, colores sobrios y un preciso realismo que se suele recrear en los detalles más minuciosos. En la obra de Domínguez hay también un cariz romántico en el tratamiento teatral y la dramatización expresiva de los temas, aunque también se advierte una deuda lejana con la tradición neoclásica, sobre todo por su forma de abordar los episodios históricos, ya que trata preferentemente temas idealizados de la Antigüedad clásica a los que le asigna una serie de valores que deben de servir de enseñanza moral.

Formalmente se identifica con las características ya mencionadas de la pintura de historia, en este caso afianzando un estilo de contornos definidos y trazo firme; línea nítida; colores fríos; dibujo preciso; y composiciones de estudiada simetría.

Todo ello está perfectamente representado en su obra más conocida, Séneca, después de abrirse las venas se mete en un baño y sus amigos, poseídos de dolor, juran odio, título que suele abreviarse en el más popular de La muerte de Séneca (Museo del Prado. 1871), y con el que su autor ganaría una medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese mismo año.

En él, como decimos, se reproduce un episodio de temática greco-latina, concretamente el dramático final del filósofo y preceptor del emperador Nerón cuando decide darse muerte así mismo. Lucio Séneca, nacido en el año 3, se había ganado el respeto intelectual del patriciado romano, y pesar de la admiración imperial ya había sido condenado en tiempos de Claudio, salvándose de la pena al fingir una enfermedad incurable. Se le desterró a Córcega hasta que de nuevo se reclamaron sus favores, en este caso como maestro de Nerón, que también le profesó admiración, al menos hasta que sus veleidades y locuras, las mismas que sentenciaron a su madre, le persuadieron de su participación junto a Pisón en un complot contra él, lo que supuso su sentencia a muerte.

El filósofo pidió al centurión que se la había anunciado tiempo para dictar su testamento, y como se le negase, decidió darse él mismo la muerte, para lo cual se abrió las venas, y como tardase en expirar, se metió en un baño y bebió una disolución de cicuta mientras se despedía de sus discípulos, aunque finalmente fueron los vapores de un brasero los que acabaron con su vida.

En la obra de Manuel Domínguez se reproduce el momento en que estando tendido en la bañera el cuerpo yaciente de Séneca, sus amigos lloran a su alrededor.

El cuadro, de gran formato como es propio del género al que pertenece, responde a esas características formales que antes hemos anunciado y que delatan los aspectos característicos de la pintura de historia, aunque en su caso se aprecia también una mirada de nostalgia hacia la obra de J. L. David: formas esculturales, luces bruñidas de gran diafanidad, precisión en el dibujo, composiciones de estructura horizontal, compensada simétricamente por elementos verticales como las columnas del fondo, y una nitidez en el trazo que explica el realismo exquisito de la escena.

Poco conocido por la historiografía posterior, Manuel Domínguez es uno de los representantes más academicistas de nuestra pintura de historia.

Be the first to comment on "Manuel Domínguez"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*