Marie Bracquemond

Marie Bracquemond (1840-1916) es una de las tres grandes mujeres del movimiento Impresionista, junto a Berthe Morisot y Mary Cassatt. Nacida en Argenton, en Bretaña, respondía de soltera al nombre de Marie Quivoron, y fue una artista precoz que se vio ayudada en sus primeros años por el magisterio de Ingres. Aunque en realidad serían sus copias en el Louvre las que marcarían su vida, no solo porque constituyen la base de su aprendizaje, sino porque fue en estas sesiones en el museo parisino cuando conoció al también pintor Félix Bracquemond, con el que terminaría casándose en 1869.
La relación con su marido tuvo además otras consecuencias pues sería él quien le pondría en contacto con Manet, y a partir de aquí también con el grupo de los impresionistas, con los que participaría en las exposiciones del grupo de los años 1879, 1880 y 1886. En las dos primeras también participaría su marido, no así en la tercera. Para entonces el matrimonio de había distanciado, tanto desde el punto de vista artístico como personal. Aún así, Marie siguió honestamente su criterio y desde que conociera a los miembros del grupo impresionista se vio totalmente vinculada al nuevo concepto de su pintura. La influencia de Monet y de Degas principalmente se va notando, al tiempo que se advierte en su estilo una pincelada más abierta, los tonos de color más intensos, y un trazo vaporoso y etéreo típicamente impresionista, que a su marido, por cierto, cada vez le iba gustando menos.
La trayectoria de Félix Bracquemond fue distinta. Se dedicó principalmente al trabajo del grabado, en el que consiguió un notable prestigio, y fue también amigo de muchos pintores impresionistas a los que apoyó desinteresadamente, por eso sorprende su crítica al trabajo de su mujer, detrás de lo cual hay una postura muy repetida en muchos otros casos de celos y envidias, consecuencia de que no aceptara fácilmente el reconocimiento que estaba alcanzando su esposa y que amenazaba con eclipsarlo, y los prejuicios igualmente consabidos al trabajo de una mujer por el mero hecho de serlo.
El caso es que la pobre Marie terminaría harta de las críticas de su señor esposo y abandonaría la pintura hacia la década de los años noventa. Un caso más de los muchos que se repiten en la historia del arte, y que terminaría por arruinar la vida de la artista, que en condiciones normales hubiera pintado durante muchos más años, con lo que ello hubiera supuesto a su obra de progresión y mejora.
La pintura de Marie Bracquemond encuentra ecos en Renoir, principalmente por el tratamiento que hace sobre todo de la figuración, tratada con la misma sensualidad y lirismo que en la obra de aquél. El trazo fluido y los colores delicados también nos los recuerdan, así como la elegancia en las posturas. En sus últimas obras no obstante, tiende a una pintura más abocetada, de formas menos descriptivas pero más expresivas, que entroncarían con la obra postimpresionista de Degas. Lástima que abandonada su actividad no podamos saber hasta dónde hubiera llegado esta evolución en su estilo.

Marie Bracquemond from RiZaAnn on Vimeo.

Afternoon Tea. Petit Palais. París. 1880.

Be the first to comment on "Marie Bracquemond"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*