Mark Ryden

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“Alegoria de los cuatro elementos”. 2006.

En el panorama de la pintura más actual, dominado en buena medida por nuevas formas de Realismo, destaca de una forma sorprendente la figura de Mark Ryden. Mark Ryden es un pintor norteamericano de 47 años, que desarrolla una extraña pintura de escenas infantiles que se mueven misteriosamente entre la fantasía y la pesadilla, entre la ingenuidad y lo siniestro, desconcertando casi siempre la mirada del espectador.

A Mark Ryden habría que incluirlo en esa amplia nómina de artistas actuales que se apoyan en el Realismo formal para desarrollar un arte que transita, según los casos, entre la frivolidad, la melancolía o la provocación, y que en ningún momento se conforman con su exquisita calidad técnica. Así los nombres de Peter Doig, John Currin, Elizabeth Peyton o Lisa Yuskavage, entre otros. El de Mark Ryden también. Su técnica es precisa, meticulosa y detallista; de colores puros y limpios, y adquiere la ingenuidad de las ilustraciones tradicionales de los cuentos infantiles. Pero eso no convertiría sus imágenes en una apuesta seria del arte reciente. Sus pinturas son perturbadoras siempre, a veces divertidas, a veces macabras, truculentas incluso algunas, pero siempre fascinantes.

El arte de Ryden, como el del resto de realistas actuales, está impregnado de la herencia posmoderna por su frivolidad, y en algunos casos, de una deuda con el Pop art, que le confiere su carácter popular. En Mark Ryden se podría añadir un toque kitsch, también heredero de la Posmodernidad, y una coincidencia con el Surrealismo por el fuerte contenido onírico de muchas de sus obras. Algo hay también que nos recuerda a pintores de una especialidad sensibilidad al tratar la belleza adolescente, como es el caso de Balthus, y no desdeña referencias más o menos imprecisas a personajes de la literatura fantástica como los de Alicia en el país de las maravillas. No falta tampoco la ironía, el cinismo incluso, y por supuesto una fantasía que desborda la imaginación más atrevida.

Entre sus series, algunas pueden resultar inquietantes (The snow yak show); otras son morbosas (Blood); otras extravagantes (The meat show); también la hay de una extraña ingenuidad (The tree show), pero todas están cargadas de una enorme carga de provocación.

La combinación resulta tremendamente sugerente porque primero nos seduce la imagen, cuyo atractivo formal nos embauca en un mundo de fantasía, y atrapados en ese universo, Ryden juega con nosotros llevándonos de lado a lado de nuestra sensibilidad, a veces provocándonos desde una sensualidad perversa; a veces nos repele con detalles  escabrosos; a veces nos extraviamos en su horror vacuii de infinitos objetos y figuras; en ocasiones nos conmueve con su fantasía, y hasta nos provoca sonrisas cuando convierte la ingenuidad infantil en puro sarcasmo.

Un artista singular, no hay duda, cuya pintura bien podríamos calificar de Realismo mágico, y cuya mejor forma de conocerlo es acercándose a su obra, lo que puede hacerse en su página web, pinchando desde AQUÍ.

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“Saint Barbie”. 1994.

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