Matisse y el dibujo

000 Dibujo MATISSE

000 Dibujo MATISSE

“Mi dibujo al trazo es la traducción directa y más pura de mis emociones: la simplicidad del medio lo permite. Sin embargo y contra lo pueda parecer, estos dibujos están mucho más acabados de que creen algunas gentes que enseguida los identifican con una especie de croquis. Son generadores de luz; si se les observa en un día oscuro y con iluminación indirecta se puede apreciar muy bien que además del sabor y de la sensibilidad de las líneas, contienen de una forma evidente la luz y la diferencia entre los valores correspondientes al color. Estas cualidades son también visibles a plena luz. Y esto se explica por el hecho de que todos estos dibujos han sido siempre precedidos de otros estudios realizados con medios menos rigurosos que el trazo, el carboncillo o el lápiz, por ejemplo, lo que me permite tener en cuenta  simultáneamente el carácter del modelo, su expresión humana, la cualidad de la luz que le rodea, la atmósfera y todo aquello que solo se puede expresar mediante el dibujo. Y es sólo cuando tengo la sensación de estar completamente extenuado de este trabajo que puede durar varias sesiones, cuando con el espíritu purificado, puedo dejar ir mi pluma con confianza. Es entonces evidente el hecho de que mis emociones se expresan por medio de la escritura plástica. Tan pronto como mi trazo emocionado ha modelado la luz de mi hoja en blanco, sin despojarla de su cualidad de blancura conmovedora, yo no puedo añadirle ni quitarle nada más. La página está escrita: ninguna corrección es ya posible. Lo único que puedo hacer en caso de que no me satisfaga es volverla a empezar, como si se tratara de una acrobacia. Contiene, amalgamados según mis posibilidades de síntesis, los diferentes puntos de vista que he podido más o menos asimilar a través de mi estudio preliminar.”

(Henri Matisse: “Sobre arte”. 1974)

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