Me voy a… Bucarest

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Bucarest no es una ciudad demasiado conocida para los extranjeros. Ajena a los circuitos turísticos más habituales, la dura historia por la que ha pasado la ciudad, y en general toda Rumanía, han convertido a Bucarest en una de las grandes capitales europeas más ignoradas.

Sin embargo, Bucarest posee también sus encantos. Ciudad encuentro de culturas y religiones, a medio camino entre oriente y occidente, sus pequeños templos ortodoxos son verdaderas joyas de arte medieval.

La ciudad de Bucarest vivió su momento de mayor esplendor en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, cuando la influencia francesa llenó la ciudad de extraordinarios ejemplos de arquitectura ecléctica, como el magnífico Ateneo (en la imagen superior), de teatros, bancos y residencias burguesas.

La ocupación nazi, los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y la dictadura de Nicolae Ciaucescu, acabaron con buena parte del patrimonio de la ciudad de Bucarest y con sus barrios medievales. Por si fuera poco, se construyeron enormes edificios como el centro administrativo que el gobierno de Ceaucescu levantó en pleno centro de la ciudad y que es considerado el segundo edificio de mayores proporciones del mundo (después del Pentágono) con un gusto arquitectónico más que discutible.

En Bucarest hay varios museos de interés, pero entre todos ellos destaca el Museo Nacional de Arte de Rumanía, con secciones especializadas en arte europeo, arte antiguo rumano (magnífico por sus iconos y piezas procedentes de antiguos templos bizantinos y ortodoxos) e impresionantes piezas del gran escultor contemporáneo Constantin Brancusi.

ENLACES DE INTERÉS:

MUSEO NACIONAL DE ARTE DE RUMANÍA.

OTROS MUSEOS DE BUCAREST.

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