Mixtilíneos

000 Patio_Aljafera

 

000 Patio_Aljafera

“Dos poderes, dos tendencias coexisten en este comenzar del arte aragonés; dos religiones también, que son dos maneras distintas de ver la vida. El pueblo musulmán, dominador, comienza su deseintegración; al Califato de Córdoba ha sucedido la dispersión de poderes: los reinos de Taifas y uno de los más importantes es, precisamente, el de Zaragoza. Pero allá arriba en el Pirineo, vive ya una gran amenaza, otro poder, el naciente Aragón que, aferrado en la abrupta zona montañosa, no ha decidido aún descender a la llanura. Los moros, en la vertiente de su decadencia viven en el reino irreal de su fantasía; su arte trabaja sobre la imaginación: así nace la Aljafería, no en vano considerada como las obra más barroca del arte islámico en España; una fabulosa fronda decorativa se traza sobre el esquema de los característicos e inusitados arcos “mixtilíneos”, haciendo gala de la más infatigable inventiva, empleando para ello, no hay que olvidar este detalle, los más efímeros y deleznables materiales: el ladrillo, la madera y el yeso. Acaba de marcarse el rumbo de toda la arquitectura aragonesa.

En contraste, el núcleo cristiano, pobre y realista, no malgasta imaginación. En la oquedad de una cueva, en paraje propicio al milagro y difícil de hallar, se crea un pequeño monumento: la primitiva iglesia de San Juan de la Peña  —construcción mozárabe o de tradición visigótica— simple, escueta y funcional, ruda e ingenua en su expresiva disposición de dos naves con dos ábsides.”

(Federico B. Torralba Soriano: “Nueva guía artístico-monumental de Aragón”. 1979)

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