Niobe y Praxíteles

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“A una estatua de Niobe, que labró Praxíteles, de Ausonio

Viví, y en dura piedra convertida,

labrada por la mano artificiosa

de Praxíteles, Niobe hermosa,

vuelvo segunda vez a tener vida.

A todo me dejó restituida,

mas no al sentido, l´arte poderosa;

que no le tuve yo, cuando furiosa

los altos dioses desprecié atrevida.

¡Ay triste! Cuán en vano me consuelo,

si ardiente llanto mana el mármol frío

sin que mi antigua pena el tiempo cure;

Pues ha querido el riguroso cielo,

porque fuese perpetuo el dolor mío,

que faltándome l´alma, el llanto dure.”

Este soneto de Juan de Arguijo (Sevilla, 1567-1623), poeta y músico barroco, se refiere a la pena de Niobe (hija de Tántalo y esposa de Anfión, rey de Tebas) por la muerte de sus hijos a manos de Apolo y Artemisa.   Zeus, a ruego de la propia Niobe, la convierte en piedra. Transportada por un torbellino al monte Sípilo (Lidia), podía verse en su cima como brotaban lágrimas de una masa de mármol con forma de mujer.

Para acceder a la web sobre la exposición que el Louvre le dedicó a Praxíteles (S. IV a. C.) en 2007, pinchar AQUÍ.

Para acceder a un comentario sobre un obra de Praxíteles en nuestra web Artecreha, pinchar AQUÍ.

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