Iconografía de los Reyes Magos

 
¿Cuántos eran los Reyes Magos? Las fuentes orientales y occi­dentales sobre las que se basó la ico­nografía de estos personajes no coin­cidían en el número, porque en el Evan­gelio de san Mateo, el único que cuen­ta la adoración de los Reyes, no se de­cía nada de cuántos fueron.  Podían ser dos, cuatro o hasta doce, y si eran nú­mero par era más fácil su representa­ción, ya que al ser tres dificultaban la simetría que los artistas buscaban en las composiciones de grupo. Eso sí, en el año 1439 se había celebrado en Florencia un Concilio sobre la Unión de las Iglesias, y es en ese Concilio donde las Iglesias de Oriente y Occidente habían debatido el dogma de la Santísima Trinidad. El hecho de que los Reyes Magos, por ejemplo, acabaran viendo fijado su nú­mero en tres fue relacionado con el mis­terio de la Santísima Trinidad.

Pero hasta entonces, esta indefinición llevó, por ejemplo, a que después del descubrimiento de América se representara en alguna oca­sión a un cuarto rey, un rey de las Indias Occidentales, para personificar el cuar­to continente recién descubierto.

Sin embargo, los Reyes Magos acaba­ron siendo tres, como todos sabemos, y no sólo porque se pudiera relacionar con la Santísima Trinidad, y sus presentes al Niño recordaran que éste era rey (el oro es la ofrenda a un rey), Dios (el incien­so) y hombre (la mirra, utilizada para embalsamar los cuerpos y, por tanto, re­cuerdo de lo mortal), sino también por­que los tres Reyes representaban a los tres continentes: Asia (Gaspar), África (Baltasar, de ahí que acabase representándose como un rey negro) y Euro­pa (Melchor).

Otro significado simbólico es el que los tres hijos de Noé partieran cada uno a un continente, Sem a Asia, Cam a Áfri­ca y Jafet a Europa.

Se podían identificar también con las tres virtudes teologales: el oro con la ca­ridad, que a su vez se identifica con el color rojo con el que va vestido Mel­chor, el incienso con la fe y con el co­lor blanco, el de Gaspar, y la mirra con la esperanza y el color verde, el color con el que suele vestirse Baltasar.

Por último, no hay que olvidar que en la fase flamenquizante del Gótico se pro­duce una importante variación en el plantea­miento iconográfico de la representación de la Adoración de los Reyes Magos, que se ha mante­nido vigente desde entonces hasta nuestros días. Se trata de la representación del rey Baltasar con la piel de color negro y con rasgos raciales dife­renciados, lo que no ocurría con anterioridad

Esta nueva propuesta tuvo su origen en Ale­mania, a principios del siglo XV, y alcanzó una gran difusión en toda Europa en la segunda mitad de esta centuria.

 

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