Los orígenes del museo

Los orígenes del museo.

 

 

 

 

Es posible que los primeros muestrarios artísticos se relacionen con la acumulación de tesoros que guardaban los templos y palacios de la Antigüedad. Es de suponer que tanto los grandes templos egipcios como los palacios mesopotámicos acumularan riquezas y muchas de ellas en forma de importantes obras de arte. De hecho se sabe que el palacio de Nabucodonosor I, rey de Babilonia en el S. XII a.c. ya contaba con un amplio muestrario de obras valiosas, hasta el punto de considerarse el “Gabinete de maravillas de la Humanidad”.

En el Antiguo Egipto las numerosas obras de arte egipcio que conocemos hoy se depositaban en tumbas, palacios y santuarios, pero sin un deseo de exhibición.

En ningún caso por tanto se trata de un verdadero museo, entendido como tal un espacio para la exposición de obras de arte, y sin un carácter restringido y elitista. Hay que esperar a la civilización griega, como en tantos otros aspectos culturales, para poder hablar de los inicios de la historia del museo. Los propios templos fueron los primeros museos, porque los tesoros que acumulaban, habitualmente en el opistódomos, espacio reservado precisamente para ello, se sacaban a la luz pública en determinadas fechas, cuyas celebraciones y ceremonias contaban también con la exhibición pública de dichos tesoros. En este sentido la propia concepción de los templos griegos como un edificio de presencia exterior más que como una concepción de espacio interior, refuerza esta costumbre, que de esta forma completaba el valor de la apariencia externa de los templos con la exhibición de sus mejores piezas.

Pero además en plena Acrópolis puede hablarse de la primera pinacoteca de la historia, pues situado junto a los Propíleos, en su ala norte, a la izquierda de la entrada, se hallaba un pequeño recinto que según cuenta Pausanias y más adelante Plinio, servía como lugar de exposición de esculturas, trofeos, estandartes y sobre todo pinturas, al parecer con especial dedicación al pintor Polignoto, autor del S. V a.c, considerado tradicionalmente el primer gran pintor de la Antigüedad.

El primer museo propiamente dicho surge con el Museion que funda Ptolomeo II en Alejandría a principios del S. IV a.c. y que constituía un apéndice más de la gran Biblioteca de Alejandría. Un museion, aparte de un santuario dedicado a la devoción de las musas, era también una escuela filosófica y de investigación científica, en donde se guardaban obras de arte. Este es el carácter que toma el de Alejandría.

En Roma, desde la conquista de Grecia particularmente, se hizo acopio de obras de arte por parte de los patricios que fueron progresivamente alimentando colecciones de arte de enorme importancia. A ello habría que añadir las obras obtenidas de los botines de guerra y los saqueos de sus conquistas. En ocasiones estas obras se exponían en público a la vuelta de las tropas victoriosas, aunque realmente los verdaderos museos romanos eran muchas de las casas de los patricios que habían atesorado gran cantidad de pìezas y las mostraban en sus domus.

 

Be the first to comment on "Los orígenes del museo"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*