Santa Verónica

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H. Memling: Verónica. National Gallery fo Washington. 1480.

 

Verónica fue la mujer que supuestamente asistió a Jesús camino del calvario, ofreciéndole un paño para que se secara el sudor y la sangre, de resultas de lo cual quedó impreso sobre la tela el rostro de Cristo. Del milagro derivó la devoción y la santidad de Verónica, cuyo nombre algunos relacionan precisamente con la reliquia, pues derivaría del concepto vera icon o verdadera imagen.

En todo caso, la historia de la Verónica se ampara en una leyenda, que va tomando forma definitiva ya al final de la Edad Media. No habría que olvidar en este sentido que los evangelios no hablan en ningún momento de este pasaje milagroso.

Por otro lado, y como señalan algunos autores, era un tanto difícil que si el nombre deriva de la reliquia, la mujer que portara el paño milagroso ya se llamara Verónica. Por eso en los textos que van fraguando la leyenda se combinan la historia de una mujer llamada Berenice de la que se dice que recibió un retrato de Jesús, con la actitud compasiva de muchas mujeres que acompañaron a Cristo durante el Viacucris, así como diversas tradiciones orales que al final dieron forma a la historia definitiva.

El origen del nombre sí que probablemente se relacione con la llegada de reliquias a partir de los siglos XII-XIII a Occidente, atraídas por el reclamo de los caminos de peregrinación, y que en la mayoría de los casos se trataba de falsificaciones, pero que se promocionarían como restos verdaderos, es decir como verdaderas imágenes o vera icon. Caso del supuesto paño o manto de la Verónica, que se conserva en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Su iconografía ha dado lugar a importantes y numerosas obras de arte: entre otras muchas destacaríamos una Santa Verónica de Bernardo Strozzi, en el Museo del Prado de 1625-1630; una preciosa Verónica de Hans Memling de 1480, en el National Gallery de Washington; Santa Maria con el velo, del pintor barroco italiano Mattia Preti; hay también otra versión del paño de la Verónica en una tabla de un pintor anónimo alemán del S. XV en la Alte Pinakothek de Munich; también hay una Santa Verónica de Guido Reni en el Museo Pushkin de Moscú. Zurbarán cuenta con algunas versiones sobre el mismo tema: una Santa Faz en la Parroquia de San Pedro de Sevilla, de 1631; otra de 1658, en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid; y una Verónica, en el Museo Nacional de Estocolmo.

El Greco aporta también su propio repertorio: El velo de la Verónica (1577-79) es un óleo sobre tabla que formó parte del altar mayor de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo y hoy pertenece a una colección particular; una preciosa Santa Verónica, plenamente manierista de las mismas fechas, hoy en el Museo de Santa Cruz de Toledo; así como la Verónica de la Santa Faz de 1577, también en colección privada. Más tardía es una Santa Faz conservada en el Museo del Prado, pintada entre 1586 y 1595, muy similar a la primera que hemos citado procedente de la Iglesia de Santo Domingo, aunque en este caso se pinta sobre lienzo.

En el campo de la escultura es notable también la imaginería española referida a este tema, aunque como obra estelar destacaría la Santa Verónica situada en el crucero de la Basílica del Vaticano, obra del escultor barroco italiano Francesco Mochi, terminada hacia 1640.

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F. Mochi: Santa Verónica. San Pedro del Vaticano. 1640.

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