Simbología femenina de la Catedral de Estrasburgo. La belleza de la Sinagoga.

EstrasburgoSinagoga000

EstrasburgoSinagoga000

Catedral de Estrasburgo. Pórtico Sur.

En la Catedral de Estrasburgo, se desarrolla un amplio programa iconográfico repartido entre sus portadas, que al rendir dedicación a la Virgen María tiene a la mujer como principal protagonista. En algunos casos se trata de temas directamente relacionados con la devoción mariana, caso del Tránsito de la Virgen, en uno de los tímpanos del Pórtico sur, o la Virgen con el niño que preside el mainel de la portada principal.

Otras en cambio resultan imágenes más profanas, y transmiten un contenido más mundano, pero que conlleva también su correspondiente alegato religioso. Así el caso de la serie de figuras femeninas de la puerta sur del pórtico principal, que aluden a la victoria de las “Virtudes” sobre los “Vicios”, y sobre todo el repertorio que completa la decoración escultórica de las jambas de la puerta sur de ese mismo pórtico occidental, el de las “Vírgenes prudentes” (les vierges sages), enfrentadas a las “Vírgenes necias” (les vierges folles). Las primeras sostienen una lámpara de aceite junto a las Tablas de la Ley, símbolo de su actitud abnegada y sumisa en el matrimonio, como lo prueba la imagen que completa el grupo, la del esposo ideal que las acompaña. Por el contrario, las Vírgenes necias cierran las Tablas y vuelcan sus lámparas, dejándose llevar por los vicios y el pecado del Tentador, figura masculina que las complementa, y cuya simbología resulta elocuente por la manzana que sostiene en una mano y su hábito recubierto de serpientes.

Pero donde toda esta relación iconográfica entre la mujer y la religión se desarrolla plenamente en esta catedral es en el Pórtico sur. Es el más antiguo de la catedral, cuenta con dos puertas rematadas por sendos tímpanos y arcos de medio punto, y está presidida por tres esculturas principales de gran simbología. A la izquierda la representación de la Iglesia, encarnada en una figura de mujer, y a la derecha en el extremo opuesto, la Sinagoga, personificación a su vez de la religión judía. En medio de este enfrentamiento teológico, muy habitual en la Edad Media, la imagen del rey Salomón dictando su famoso juicio, en el que de nuevo, como sabemos, se halla implícita la imagen de la mujer-madre, en su doble condición moral e inmoral.

Aunque es probablemente la contraposición Iglesia-Sinagoga, la que alcanza un mayor nivel artístico de todo el programa escultórico de la catedral. No sólo por su perfecta interpretación iconográfica en la composición de la portada, sino por la belleza de las figuras, especialmente de la Sinagoga, a nuestro entender una de las tallas más hermosas de todo el arte gótico.

La Iglesia aparece con su actitud habitual y sus atributos característicos en este tipo de representaciones. Posa erguida y altiva, en señal de su triunfo; representada como una imagen coronada, llena de juventud y vitalidad, y que porta los símbolos de la cristiandad: la cruz y el cáliz (que aluden a la victoria de Cristo y a la redención a través de la eucaristía). La Sinagoga por el contrario muestra su derrota, la que se simboliza por la victoria de la cristiandad sobre el judaísmo. La estructura compositiva ya lo reproduce muy bien, porque mientras la Iglesia mira erguida hacia su izquierda, donde se localiza la Sinagoga, esta doblega la cabeza hacia el mismo lado en un gesto que delata su fracaso.

Sus atributos son los habituales, las Tablas apenas sostenidas con una mano, y en la otra la lanza quebrada que simboliza la pérdida de su autoridad. Además la figura aparece con los ojos vendados, otro símbolo habitual, distintivo en este caso de la ceguera espiritual del pueblo judío, obstinado en no reconocer al verdadero Mesías.

Suele ser otra singularidad de las representaciones de la Sinagoga mostrar una sensualidad que contraste con la espiritualidad y la virtud de la Iglesia, elevando de esta forma los caracteres de la mujer a valores éticos y religiosos, un recurso que ya hemos visto que se repite en la decoración escultórica de este mismo templo, pero que no era inusual en el contexto cultural de la Edad Media.

Lo que ocurre en este caso es que esa condición otorgada a la Sinagoga es lo que la convierte en una escultura tan excepcional. Su apariencia frágil, su talla fina, el trabajo exquisito de los paños (con su adherencia a una anatomía armoniosa y sutil), su rostro refinado, realzado en su sensualidad por la venda que lo cubre, y sobre todo el juego de contralíneas que crontrabalancea el cuerpo en un contraposto elegante y delicado, consiguen una imagen, que más allá de su simbolismo, triunfa como epítome de la perfección y la belleza.

Si como parece más que probable la obra fue ejecutada por una mujer, concretamente por Sabina von Steinbach, estaríamos ante un caso realmente singular, en primer lugar por lo insólito de su caso, el de una mujer documentada como escultora en plena Edad Media, pero sobre todo porque es precisamente de su mano de donde surge una de las obras de mayor sensibilidad y belleza de toda la escultura medieval.

 

EstrasburgoIglesia0  EstrasburgoSinagoga00

Pórtico Sur: La Iglesia                                   Pórtico Sur: La Sinagoga             

EstrasburgoPrudentes0  EstrasburgoNecias0

Pórtico Occidental: Vírgenes Prudentes.        Pórtico Occidental. Vírgenes Necias.

Be the first to comment on "Simbología femenina de la Catedral de Estrasburgo. La belleza de la Sinagoga."

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*