Viridiana

Viridiana es la película que continúa más estrechamente mi trayectoria de cineasta desde que rodé La edad de oro treinta años antes. De toda mi obra, esas dos películas son las que he dirigido con mayor libertad.” (Luis Buñuel)

Viridiana nace de una imagen, de un recuerdo de mi adolescencia. Cuando tenía trece o catorce años estaba muy enamorado de la reina de España, Victoria Eugenia. Era una belleza de tipo nórdico que siempre estaba presente en mis fantasías. Pero, ¿cómo llegar hasta ella? Había un abismo entre nosotros: yo, un plebeyo; ella, una reina rodeada de cortesanos. Entonces imaginaba que entraba en su habitación, le ponía un narcótico en la leche, ella lo bebía, se dormía y quedaba a mi merced. De esta imagen, al hilo de un recuerdo juvenil, nació Viridiana“. (Luis Buñuel) […]

“Buñuel trabajó muy a gusto en su país natal y terminó el rodaje en la primavera de 1961 con el presupuesto increíblemente bajo de cinco millones y pico de pesetas. Fue invitado al Festival de Cannes a título personal, pero al tratarse de una producción española a todos los efectos (la productora ejecutiva era Uninci y el equipo de rodaje el mismo que el de Los golfos) se convirtió, de hecho, en la representante oficial de España. La censura había revisado el guión e impuesto un solo cambio: al final de la película Viridiana llamaba a la puerta de la habitación de Jorge y entraba en su cama, ocupando el puesto de Ramona, que salía. En su lugar propusieron algo más recatado, y de ahí ese tute jugado a tres por el ingeniero, su prima y la criada, que mejora sustancialmente el original, como reconoció el propio Buñuel agradecido, por una vez, a la censura: “Casi estoy avergonzado de mi primer final: era demasiado grosero, demasiado directo”. […]

“En Viridiana está todo Buñuel. Es uno de sus filmes preferidos y no es difícil entender por qué. Como sucede con su otra película española, Tristana, la familiaridad con las cosas (que tanto protagonismo tienen en su cine) y con el lenguaje está muy por encima de la frialdad de sus producciones francesas, y de la neutralidad mucho más opaca de sus diálogos en ese otro idioma. Emilio García ha podido escribir: “La extraordinaria riqueza y densidad de Viridiana es el resultado de su filmación en España, lo cual significa que no hay fisuras en la esencial españolidad y con significados concretos para Buñuel. Podemos entonces entender por qué algunos de sus filmes mexicanos nos dan la impresión de desorientación y convencionalismo: Buñuel trataba de evocar España a través de los rostros y paisajes mexicanos”.

Cuando Buñuel rueda en España parece desaparecer esa tensión “costumbrista” que a menudo se percibe en sus cintas mexicanas y ese aire “abstracto” y un tanto académico de sus películas francesas. Hay que tener en cuenta que el realizador se sintió de nuevo en el Madrid y Toledo de sus años mozos, ayudado por su hermana Conchita, y que incluso reencontró algún viejo actor de la época Filmófono, como Luis Heredia (El Poca, mendigo que hace de gracioso), que tiene una interpretación memorable. Alguno de los pordioseros lo era de verdad, sin ningún tipo de experiencia cinematográfica, como Juan García Tienda (José, El Leproso), y se sorprendió al comprobar que la gente lo reconocía por haberlo visto en Viridiana. Buñuel les consiguió la ropa cambiándosela a unos gitanos que vivían bajo un puente en el Manzanares y no consintió ninguna discriminación salarial con El Leproso.”

(Agustín Sánchez Vidal: “Luis Buñuel. Obra cinematográfica”. 1984)

Be the first to comment on "Viridiana"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*